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Ernesto Che Guevara

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Ernesto Che Guevara

Mensaje  Chute el Jue 14 Jun - 18:26

Un día como hay nacio un grande de nuestra historia:



Hasta la victoria siempre!!!!

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Chute
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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  Chute el Jue 14 Jun - 18:39

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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  Lalis el Jue 14 Jun - 19:12

¡Excelente video!

______________________________________________________________________________________
La tierra no es una herencia  de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos.  
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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  Don Gato el Jue 14 Jun - 19:13

Un pequeño aporte de la pagina oficial.
Espero que le guste.

Memorias del Che a los 84 años
Por Felipe Pigna
‘¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!”, dijo aquel combatiente vencido, con la vista nublada por el dolor y la derrota aquel mediodía del nueve de octubre de 1967 en la escuelita de “La Higuera”, mientras divisaba borrosamente a su verdugo, el soldado boliviano Mario Terán.
El hombre que había nacido en Rosario un 14 de junio de 1928, estaba prisionero tras su último combate en la quebrada del Churo la tarde anterior, y allí en su encierro en la espera del final, entre interrogatorios y agentes de la CIA, tuvo una larga noche para pensar y recordar, en la que probablemente vinieron a su mente muchas cosas, imágenes de una vida intensa, interesante, casi plena.
Una vida que no dejaba de pasar por aquel lugar indescriptible ubicado en algún sitio entre las pupilas y la memoria. Desfilaban imágines de una tarde de sol allá en Alta Gracia a donde los Guevara se habían mudado cuando él tenía 4 años para atenuar su asma. Veía nítidamente la cara de sus hermanos, de su padre y de su madre, Celia, la que lo animaba a animarse a más, la que nunca hizo de Teté un niño enfermizo, la que estimulaba su natural temeridad. Sentía en aquel piso de tierra boliviana, un partido de rugby de hacía treinta años en el que no importaba nada más que ganarle al asma y a los contrarios. Llegaban entre los reclamos de dolor de su pierna herida de bala, fotos blanco y negro de aquel día en las minas de Potosí con olor a explotación, recuerdos de su querido Mariano Moreno, que estuvo y vio y puso en letras el sufrimiento centenario de los mineros que en aquel 1952 iban armados en camiones, luchando por la revolución, en aquel mismo país en el que ahora él estaba muriendo por la misma causa. Seguramente se acordaba de su gran viaje, a la manera de su admirado Conrad al “corazón de las tinieblas”, aquel viaje en el que, como médico que era le pudo tomar el pulso a la América real, la que nadie quería ver, sobre todo en un país tan “europeo” como la Argentina. Vio de cerca aquellas vidas que según ellas mismas “no valían nada”, jóvenes de 20 que parecían de 40, la tuberculosis, la muerte joven, infantil, enfermedades llamadas desde siempre “evitables” o cínicamente calificadas como “sociales”. Recordaba aquella maravillosa primera vez que pensó en que se podía curar de a muchos, en “remediar”, “erradicar”, “operar”, y se dio cuenta que entre la medicina y la política había muchas más conexiones de las que le habían enseñado en aquella facultad que formaba doctores de chapa en la puerta.
Recordaba como en Perú conoció el dolor del leprosario y la urgencia del remedio y leyó a Mariátegui y se emocionó en Macchu Picchu, como Neruda.
Mientras Terán tambaleaba y él tenía que hacer el esfuerzo sobrehumano de tener que entender a su ocasional asesino, de tener que sobreponerse a la bronca y saber que su último aliento le iba a ser quitado por alguien que obedecía órdenes de muy arriba, tan arriba como Washington, mientras pensaba que no tenía que pensar, seguramente su cabeza no paraba y se acordaba de la primera vez que había tomado un fusil en aquella Guatemala de Jacobo Arbenz, el hombre que se había atrevido a la United Fruit soñando la reforma agraria y la tierra para todos. Allí fue, en 1954, en los comités de defensa contra aquella invasión norteamericana que, a falta de armas de destrucción masiva, argumentó que el ejemplo guatemalteco era nocivo para la región, cuando le vio la cara nítidamente a su enemigo.
Seguramente recordó su avidez por la lectura, aquella desesperación por los libros, por aquellas historias de héroes absolutamente románticos, que lo llevaban por mares, selvas y valles, y aquel diccionario filosófico que se animó a escribir en plena adolescencia.
Se le borraban algunos detalles, pero se acordaba de aquel día de 1955, cuando se produjo su encuentro con Fidel, del plan de invasión a Cuba, de la carta a sus “viejos”, de su definitivo cambio de vida y de su entrada a la historia. Ahora era ya padre de una niña, Hildita, que dejaba en México y se jugaba a suerte y verdad en un yate con otros 80 devolviéndole el favor a Martí, aquel patriota cubano que supo ser cónsul argentino en Nueva York. Sí tenía presentes aquellas líneas que escribió en aquellos amaneceres: “He pasado la vida buscando la verdad a viva fuerza y ahora, hallado el camino y con una hija que me perpetúa, he concluido el ciclo. Desde ahora en adelante no consideraré mi muerte como una derrota.”
En aquella nebulosa de sol y tiempo final, había lugar para pensar en aquellos doce que quedaron tras el desembarco y que entre el hambre y el peligro permanente de que todo terminara en aquella sierra que tendría para él mucho de maestra, la vida le iba a regalar una anécdota, a facilitarle las cosas cuando más se le estaban complicando. En pleno combate había tenido que elegir entre su equipo de médico y su fusil. Recordaba que a partir de entonces fue el comandante Guevara, un hombre de consulta del jefe máximo y el responsable de uno de los frentes clave del ejército rebelde
Rememoraba cuando su voz, ya suavemente impregnada de Caribe, había llegado a toda América a través de una grabación del periodista Jorge Massetti de la Radio El Mundo de Buenos Aires y dos años después tomaba Santa Clara y daba la última batalla abriendo el camino de los “barbudos” a La Habana.
Recordaba seguramente su paso por el funcionariado, Ministro de Industrias, embajador itinerante de Cuba en el mundo. Pero su vida no era de escritorios y pasó a la acción primero en el corazón de África, en el Congo y Tanzania, donde intentó poner en práctica su libro la “Guerra de guerrillas” que había publicado unos años antes.
Aquella tarde de octubre le traía memorias de su huída de Tanzania, su vuelta a Cuba, sus primeros enojos con la ortodoxia soviética y su decisión de hacer la revolución en Argentina, la despedida de sus hijos y aquella carta que se haría famosa. “Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo.”
Había llegado el momento que años más tarde Terán recordaría: “Ése fue el peor momento de mi vida. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ‘¡Póngase sereno –me dijo– y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’ Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé.”
Así terminaba aquella vida, la del hombre que hoy tendría 83 años, pero quedó joven para siempre en aquella foto presente a toda hora en cualquier lugar del mundo, en donde haga falta.


cddd
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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  Chute el Jue 14 Jun - 19:44

Excelente aporte!
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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  Kalito el Jue 14 Jun - 23:30

Me costó horriblemente terminar de leer estas hermosas lineas de nuestro amigo Felipe...parezco Mariano Iudica llorando como una magdalena....gracias Chute y mil gracias Eduardo por los aportes, yo francamente me llame a silencio y no quise aportar nada...pero ya que se abrió el tema: el Che es y será mi luz y mi camino
Salud Comandante
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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  Chute el Vie 15 Jun - 8:17

Kalito escribió: yo francamente me llame a silencio y no quise aportar nada...pero ya que se abrió el tema:

Te comento que medite largamente la conveniencia o no de realizar el post, ya que como sabemos, la del "che" es una figura controvertida para algunos. Me jugue a hacerlo igual, y espero no molestar a nadie con el reconocimiento.

Saludos

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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  sanjuanino acampante el Vie 15 Jun - 21:03

Mi solidaridad y adhesión a tan sentido homenaje.
En mi estudio jurídico, en un gran afiche, está la imagen del Che.
Parece que no somos tan pocos los que caminamos por estos caminos
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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  trombofer el Vie 15 Jun - 21:45

Cuando uno se une a estos foros donde el comun denominador es un hooby no espera hablar de politica ni de cuestiones que generen grandes controversias, pero en alucion a la figura que convoca este post y a varios colegas que sintieron alguna traba para expresarce, por el prejuicio que se debe soportar al tener una ideologia determinada (sobre todo a los "zurditos").
Hoy teniendo en cuenta los momentos que se viven y las ideologias existentes les digo desde mi humilde lugar: "No tengamos trabas ni, consideremos las opiniones obtusas, al tener un espacio para expresarnos expresemonos sin traicionar nuestros principios", imaginense este muchachito manifestandose para comprar dolares en la Plaza de Mayo!!!.
No tiene pudor alguno para manifestar su necesidad e ideologia. Esta foto la saque la otra noche yo mismo ya que trabajo a tres cuadras de la Plaza.
Un Abrzo grande y "Hasta la Victoria Siempre!!!!!!!!"

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Re: Ernesto Che Guevara

Mensaje  sanjuanino acampante el Sáb 16 Jun - 2:49

Como contrasta la imagen del Che vestido de comandante con la de ese Cipayo disfrazado de dolarcito
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Re: Ernesto Che Guevara

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